Volvemos a Marte donde los niños
han sido enviados a la cama por su severo padre Kilmar, y conocemos a la madre
y al curioso criado de los marcianos, apropiadamente descrito por Xisca como
“el Chavo del 8”, además de las curiosas costumbres alimentarias de la familia,
dignas de un Juzgado de Guardia. Los padres andan preocupados, al parecer (que
suene la música ominiosa): “¡Algo les está ocurriendo a los niños de Marte!”
Para encontrar una respuesta se
dirigen a Chochem, que por tan curioso nombre podéis imaginar que se trata de
un venerable y sabio anciano, y les revela que la razón de la tristeza infantil
marciana es la falta de juego y diversión, así que necesitan a un Santa Claus…

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