En la espectacular sección “Xisca de Verano” la idolatrada y fabulosa colaboradora que le daba nombre, con un ego más grande que su cardado, rememoraba esta terrorífica película de Chicho Ibañez Serrador protagonizada por una señora muy guapa y fina llamada Lilli Palmer, Cristina Galbó,Teresa Hurtado (del Un, Dos, Tres) y Maribel Martín, invocando continuamente a un fantasma melódico asociado a su director.
Así pues, la protagonista, una joven llamada Teresa llegaba a la Residencia, de adolescentes no de ancianos, como interna y era recibida por Lilli Palmer, que le enseñaba el lugar y le hablaba de las clases que se imparten, que incluyen “movimientos violentos” y cursillos de arpa.
Entre las internas había algunas que se portaban realmente mal y eran castigadas por la Palmer, que las desnudaba y les daba una paliza. Esta tenía un hijo adolescente, Luis, al que su madre advertía que las alumnas venían “marcadas” y no debía fijarse en ellas, indignas para él, debía tener paciencia porque algun día encontraría alguna mujer para él como ella, que le cuide, le quiera y le proteja. Unas palabras premonitorias…
Teresa era advertida por otra de las alumnas sobre el gran problema de la Residencia, la causa de que allí “haya mas ataques de nervios que catarros” y poco después en una clase de jardinería descubriamos a una hilarante Teresa Hurtado que cual Ned Flanders en “Los Simpson” adoraba hablar en diminutivo…
Entre las alumnas malvadas se encontraba Irene, una interna “mafiosa” que dejaba muy claro que podía hacerle la vida más facil a Teresa si se plegaba a sus caprichos y que incluso podía concertarle encuentros con Enrique, el leñador y chulazo oficial de la Residencia, no muy guapo… pero útil. Así que tras numerosos y sangrientos asesinatos en el invernadero, llegamos al apresurado final (por exigencias del guión) rememorado por Xisca. Muerta la protagonista y cuando pensamos que la asesina es Lilli Palmer, ¡descubrimos el impresionante final! Un momento muy Hannibal Lecter.
¡CHAN CHAN! ¡Con… Chicho… Ibañez… Serrador!
Entre las internas había algunas que se portaban realmente mal y eran castigadas por la Palmer, que las desnudaba y les daba una paliza. Esta tenía un hijo adolescente, Luis, al que su madre advertía que las alumnas venían “marcadas” y no debía fijarse en ellas, indignas para él, debía tener paciencia porque algun día encontraría alguna mujer para él como ella, que le cuide, le quiera y le proteja. Unas palabras premonitorias…
Teresa era advertida por otra de las alumnas sobre el gran problema de la Residencia, la causa de que allí “haya mas ataques de nervios que catarros” y poco después en una clase de jardinería descubriamos a una hilarante Teresa Hurtado que cual Ned Flanders en “Los Simpson” adoraba hablar en diminutivo…
Entre las alumnas malvadas se encontraba Irene, una interna “mafiosa” que dejaba muy claro que podía hacerle la vida más facil a Teresa si se plegaba a sus caprichos y que incluso podía concertarle encuentros con Enrique, el leñador y chulazo oficial de la Residencia, no muy guapo… pero útil. Así que tras numerosos y sangrientos asesinatos en el invernadero, llegamos al apresurado final (por exigencias del guión) rememorado por Xisca. Muerta la protagonista y cuando pensamos que la asesina es Lilli Palmer, ¡descubrimos el impresionante final! Un momento muy Hannibal Lecter.
¡CHAN CHAN! ¡Con… Chicho… Ibañez… Serrador!



